domingo, 12 de diciembre de 2010
Neverland...
Vivir en un país extranjero es como hacer un viaje en el tiempo, todo parece extrañamente familiar pero las cosas se hacen de forma sutilmente diferente. Aunque al principio todo puede parecer maravillosamente sorprendente, tarde o temprano llega a tu memoria Michael J. Fox y te invade una fuerte necesidad de regresar al futuro. Y ahora que con las navidades me depara un respiro de mi particular síndrome de Ulises, reflexiono sobre el país en el que estoy viviendo para darme cuenta que es la versión adolescente de Nuncajamas. Tímidos como conejos en una lobera los noruegos se sumergen en litros de alcohol para liberarse de sus inseguridades mientras Papa-estado les ordena estar en casa antes de las 4 de la mañana.Aun no aprendieron que buscar cariño a través del sexo es como conducir en dirección contraria,y es que a veces algunos caminos son unidireccionales.Así que lideran las listas de sexo esporádico cuando paradojicamente no se tocan cuando se dan dos besos, para luego, casarse cuando apenas empiezan a conocerse a si mismos. Egoístas y malcriados por la madre patria viven, tal cual banda de snobs, onerosamente aislados en sus comunidades ajenos a la suerte que han corrido por nacer entre pozos de oro negro. Aun así aun hay gratificantes excepciones que en su particular viaje en el tiempo decidieron crecer y entender que otras formas de vivir son tan posibles y validas como la propia. Creo que debería aprender de ellas sino quiero correr el riesgo de convertirme en un "noruego" mas...
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3 comentarios:
Interesante y gran descripción de los noruegos... xD
Y...
tú nunca serás uno de ellos! :P
Difícilmente te convertirás en un noruego más con esa concepción de los lugareños!
puede que si, puede que no, pero lo que si sabemos es que puede
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