domingo, 16 de enero de 2011

El mayor reto de los hijos es no repetir los errores de sus padres


Los llaman copos, pero en estos días se pacere mas a un carnaval helado de serpentinas y confeti estrellándose suavemente sobre una esponjosa y voraz alfombra de nieve que todo lo cubre. Resulta tan insultantemente bonito visto a través de la ventana de tu casa, como molesto cuando tienes que pisar sobre el suelo sin saber si va a tocar arenosa nieve o deslizante hielo. Tal vez por ello los días aparecen rutinarios unos tras otros como una inmensa bola que todo lo aplasta. Demasiadas horas sin sol bañadas en la inmaculadidad de la nieve. Demasiado monocromatismo en mi vida. Y esperando un chute de colores te da por pensar en lo mas insospechado. Pienso en Hank Moody, y en la vida que tiene en su "Californication" y como lleva ya 3 temporadas cometiendo los mismos errores una y otra vez, mientras se queja de que su vida es una ecuación que independientemente de los números que ponga a la izquierda de la igualdad da invariablemente el mismo resultado. Me pregunto porque el hombre repite los mismos patrones de conducta una otra y otra vez y mi respuesta siempre golpea en la misma solución: es lo que aprendió!!. Da igual que se de cuenta de sus errores, los seguirá repitiendo mientras no entienda el porque de los mismos. Porque mas allá del resultado durante el proceso de maduración del patrón de conducta, Hank encuentra la seguridad y calidez de lo que es ya conocido. Y eso ejerce sobre él un inconsciente poder de seducción del que es imposible abstraerse si no pones los 5 sentidos en ello. Y es que el mayor reto al que nos enfrentamos los hijos es a no repetir los errores de las padres.

4 comentarios:

Así hablo Zarathustra dijo...

Completamente de acuerdo. Hay un mensaje que deja translucir el Shiddarta de Hess, de que los errores que comete el padre hacen que el hijo se aleje, con el consecuente sufrimiento de aquel (de hecho no vuelven a verse nunca). Años más tarde es el propio hijo de Shiddarta el que abandona a su padre, en una especie de venganza kármika al estilo Me llamo Earl. Comprender ese error le lleva toda la vida y le supone la pérdida del propio hijo. Somos mamíferos, con rudimentarias pautas de conducta...

Luis dijo...

Ya bueno, pero es que en tu historia el hijo la caga aun mas. Pues repite los errores del padre aun a sabiendas del daño que esto produce. Si los hijos no mejoran lo hecho por los padres, apaga y vamonos....

Sara dijo...

Muy bueno Luis, enhorabuena por la inspiración y lo bien que escribes. Y mucho ánimo con el invierno noruego, piensa que en unos meses tendrás exceso de luz para compensar¡¡

Luis dijo...

Pues a ver cuando te subes a verlo por ti misma. ;)