Un concepto filosófico, una lección de vida, un húmedo recuerdo, un interruptor que acciona mis más sonoras carcajadas, un rival clavando chinchetas sobre el mapa, una terapia a patentar para el aburrimiento, una gigantesca enciclopedia sobre pelirrojos y sus vellosidades, una fuente inagotable de ingeniosos comentarios, una extraña enfermedad, un feo en toda mi cara, una turista hospitalera, una consultora literaria, una musa del “buenrollismo”, una fuente inagotable de “Me gusta” en el caralibro, un angustioso silencio, la más rebuscada de las ironías, lacón con grelos, un disgusto futbolístico (¿Por qué del Barça?), una rompecorazones, un ancla en mares del entretenimiento cibernético, una princesa cautiva, una alumna a pervertir con mis depravados gustos musicales, una razón para escribir, una respuesta segura al otro lado del ordenador, un amor platónico sí todavía creyese en ellos, una maquina de escupir verdades, Celta de Vigo, una esclava de Mario, una premiada de la estadística médica, un lejano suspiro, una promesa en forma de visita, … y podría seguir, pero B seguramente acabaría tan colorada que su piel no se distinguiría de su pelo y no pretendo con ello que la gente la mire como un anuncio móvil de la selección española de futbol. Sólo hacia memoria de aquel día en el que salía con B del Potem con la luz del Sol regañando nuestro comportamiento y ella se despidió de mí con unas palabras que al final han resultado proféticas. Lo bueno se hace poco a poco…

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