miércoles, 22 de junio de 2011

Cuando era pequeño...

Cuando era pequeño quería vivir en un árbol con mis padres. Había hecho incluso los planos de las distintas habitaciones, del ascensor para subir hasta la copa e incluso diseñado un novedoso sistema de locomoción para evitar tener que levantar nuestro propio peso con la fuerza de nuestros brazos basado en golpear con fuerza el trasero de una burra. Algún que otro finde de semana nos dedicábamos mis padres y yo a buscar en los diferentes pueblos de la isla el árbol perfecto. Aquel que fuera lo suficientemente grande y robusto para que no cayera ante las inclemencias del tiempo y tuviera sitio suficiente para mis juguetes. Un día, después de mi mucha insistencia, mi madre me confeso que no tenían la mas mínima intención de mudarse. Aquello me sentó como una navidad sin regalos y en mi cabreo me prometí no contarles el mayor de mis secretos. Como iba a hacerlo? Me habían estado engañando como si fuera una Hillary Clinton cualquiera en plena campaña presidencial. Y es que por aquel entonces ya tenia decidido a que me iba a dedicar. Ni medico, ni bombero ni chorradas como esa. Yo lo que quería ser es superheroe. Mis altruistas motivaciones no iban mas allá de salvarle el culo a algún desprevenido ciudadano que como pago me estaría admirando el resto de sus días. Por supuesto mi identidad seria secreta y mi traje tendría capa para disimular mi falta de musculatura. Tenia incluso pensado donde instalaría mi centro de operaciones y aunque pasados los años se convirtió en una chapisteria no decayó mi animo pues como todo buen superheroe mi identidad pública seria la de un multimillonario playboy que podría comprar ese y otro millar de negocias similares. Sin embargo, y aunque aparentemente tenia decidido todos los detalles, nunca me termine de decantar por ningún superpoder. Obviamente estuve esperando ansioso que se manifestará alguna asombrosa habilidad, pero en el caso de que la genética no ayudara el ejemplo de Batman a modo de plan B mantenía mis sueños intactos. Bueno y en esas sigo. No vivo en un árbol, pero creo que podríamos considerar Noruega como la copa del planeta tierra. Los mas cercano a un superpoder que he conseguido tener es hacer unas tortillas de patatas orgásmicas y una notable habilidad en mi expresión escrita que ha conseguido arrancar alguna que otra lágrima (aunque algunas de ellas hayan sido por faltas ortograficagramaticales). No se si he conseguido la eterna admiración de nadie que pise el planeta tierra o cualquier otro. Mi traje no tiene capa, pero me la suda no marcar tableta. Y aunque mi cuenta sea bien corriente y no me acompañe una rubia de infarto mientas escribo esto, creo que me puedo considerar afortunado en ambos aspectos. Como dice Paulo Coelho: "Cuando quieres algo, todo el universo conspira para que realices tu deseo."

1 comentario:

Anónimo dijo...

and "It's the possibility of having a dream come true that makes life interesting." :)