lunes, 25 de julio de 2011

Un buen lugar

Cuando me amigo James habla de Noruega siempre la describe como "Utopialand" y no es para menos, pues cualquier avance social que te puedas imaginar ya es aplicado aquí. Y alguno que todavía no te has imaginado, también. El Papa-estado cuida de todos sus hijos-ciudadanos haciendo que la autosuficiencia resulte tan insultantemente fácil que cuando tienes algún tipo de problema irresoluble por tus propios medios, te sea increíblemente vergonzoso el pedir ayuda. Ni que decir tiene que esa factura se paga en una de las tasas de suicidio mas elevadas en el mundo desarrollado, y no me extrañaría que las bajas por depresión también sean de las mas altas. Sin embargo, por regla general la vida en este país escandinavo se hace fácil. Y si al posiblemente uno de los mejores sistemas educativos del mundo, le sumas el hecho de que tus preocupaciones no van mas allá de donde vas a pasar las vacaciones, entonces os puedo asegurar que la dotación policial se vera drasticamente reducida o en su defecto, morirá de aburrimiento. Así que a grandes rasgos y con la inestimable ayuda de vuestra perspicacia, creo que os he explicado muchos de los porques lo acontecido en estos lares. Hoy, unas 100000 personas de riguroso negro bajaban, como hormiguitas, al ayuntamiento para manisfestar el duelo del país. Duelo por la bomba que explotó en las tripas de la ciudad como entrante al plato fuerte de una cacería caníbal cuyo objetivo real no era mas que satisfacer el ego de un psicópata. Pero sobretodo, duelo por la perdida de la inocencia de una comunidad que solo buscaba un lugar mejor donde vivir y se acaba de despertar en un mundo que sencillamente, a veces, no es buen lugar.

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